Soy Sacerdote

Reflexiones cristianas sobre la vida interior y explicaciones sencillas de la fe.

Sesión 3






Las alianzas (I y II)


Las alianzas (I y II)

«La Creación y la Redención por el Agua: las dos primeras alianzas que abren la historia de la salvación, desde el templo cósmico hasta el arca de Noé.»

La Creación como primera alianza

El Génesis comienza con una de las frases más densas que han existido: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra.» En cuatro palabras se afirma algo revolucionario: todo lo que existe tiene un origen, ese origen es Dios, y Dios lo creó libremente, por amor, no por necesidad[cite: 11].

El primer capítulo del Génesis no pretende describir el proceso físico de la creación. Utiliza un relato de carácter poético que enseña el porqué y el para qué de la creación, no el cómo. Esta distinción es fundamental para evitar dos errores opuestos: el literalismo ingenuo que convierte el relato en un tratado de cosmología, y el escepticismo que lo descarta por no coincidir con la ciencia moderna[cite: 11].

La estructura de los seis días y su significado aliancial

En hebreo, la expresión para «sellar una alianza» significa literalmente «hacer un siete». Al crear el mundo en siete días y descansar en el séptimo, Dios está sellando una alianza con todo lo creado. La creación misma es, por tanto, la primera alianza de Dios[cite: 11].

Estructura de los seis días:
Días 1–3: crean los grandes espacios (luz/oscuridad, firmamento/mar, tierra/vegetación)[cite: 11].
Días 4–6: llenan esos espacios (astros, peces/aves, animales y el hombre)[cite: 11].
Día 7: Dios descansa y habita en su creación → el templo cósmico queda inaugurado[cite: 11].

El estribillo repetido «Y vio Dios que era bueno» culmina en el sexto día con una afirmación superlativa: «he aquí que era muy bueno.» La bondad originaria de la creación es un dato teológico de primera importancia: la materia no es mala, el cuerpo no es una prisión del alma, el mundo visible es el escenario de la relación con Dios[cite: 11].

La creación como templo cósmico

Una de las intuiciones más ricas de la teología bíblica contemporánea, desarrollada por Scott Hahn, es que el relato de la creación describe la construcción de un templo cósmico[cite: 11]. El séptimo día no es un día de reposo por cansancio; es el día en que Dios habita en su creación, establece su morada en el cosmos que acaba de construir[cite: 11]. Este patrón se cumple definitivamente en Cristo, que resucita en el «octavo día», inaugurando el descanso eterno y la nueva creación que celebramos en cada Eucaristía dominical[cite: 11].

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¿Qué significado aliancial tiene en hebreo la estructura de siete días de la creación?[cite: 11]